JUGANDO DE MENSUAL – José Larralde


Nunca pudo ser alguien, era mensual nomás y por instinto solía entrar a
agarrar

pa los rincones y se pialaba sólo en el silencio.
A veces se misturaba, pero a veces nomás,
cuando los que charlaban eran hombres

de vía p’al  llano del lado de
afuera y se hablaba de cosas de trabajo, la esquila, la

alpillera  u otras nadas, de esas nadas que abundan en el
llano: aplomar un horcón,

hacer un brete, sacarle punta al día echando
tierra con la pala de buey a un australiano,

echarle kerosene a un torniquete o ayudarle a cinchar a otro cristiano. A
veces repostar,

otras blanquiando, moler maíz pa los
pollos, cortar yuyos, echarle una aceitada a los

molinos, lavando los tractores o
alambrando; nada nomás que tiene la
llanura, como

p’ andar el tiempo de
jugando. Habría que andar un mes nombrando cosas de las que

hace un mensual que no hace nada. Porqué…
_ ya que vas a ir a echar las vacas, hay un

poste quebrao cerca de la entrada; más vale cambiarlo hoy porqué mañana hay
que

cambiar de cuadro las majadas, y si no
llueve hay que puntiar la quinta y está
llena de

malva y paja brava… _

Nunca pudo ser algo, era mensual nomás. Y
es no ser nada.

Ya que estas: _ ¿No te animas a hacerle una
encarada al ruano, sin espuelas ni guachas?_

_ Por si andas y le pones los cueros, te
prometo que te lo priesto pa una
fiesta patria _
_ porqué en seis meses dan las vacaciones y vienen los muchachos pa la estancia,
y quisiera que lo ande el mayorcito que es el que estudia la veterinaria y no
me gustaría

que en una de esas se vaya al suelo y
ande dando lástima _

_Mejor andálo vos que sos más duro y pa estos brutos no te faltan mañas _

Y allá va ‘don mensual’ pisando escarcha
con las patas azules, reventadas,
con el dedo chiquito haciendo fuerza como cadeneriando
la alpargata.
Él ayuda en la esquila y no por latas, él hecha muescas a un palo pa contarlas.
Igual que en la cosecha, andará en todo, rogando pa que rindan las hectárias.
En una de esas le tiran unos pesos porqué, siendo mensual, no hay reclamada.
Si al patrón le va bien, por ahí  afloja;
si dice que fue mal, no pasa nada.
Cuando no sirva más, volverá al pueblo y algún letrao le arrimará un contento:

_ Que no hay nada que hacer si no hubo
aporte y que, por ley, no tendrá jubilamiento
_
_ ¿Cómo es que nunca pensó en hacer papeles? _ …Que había sido chambón…,que no
es

momento… _ Si llega a pasar algo yo le
aviso, mire: por ahí salió un decreto… _

y listo el cuento.


Algún día andará como andan tantos, mendigando un auspicio pa sus huesos
por haberla vivido como perro, jugando de mensual, sólo por eso.

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